Valencia está decidida a recuperar los símbolos que la convirtieron en el pasado en una de las ciudades europeas con mayor notoriedad en la industria de la seda.

Durante el siglo XV se establecieron en la ciudad de Valencia numerosos talleres artesanales e industrias relacionadas con la producción de seda de gran calidad. Estos talleres se aglutinaron en torno al barrio hoy en día denominado oficialmente como barrio de El Pilar por la ubicación del antiguo convento dominico de Nuestra Señora del Pilar del que hoy queda en pie la iglesia del mismo nombre; aunque tradicionalmente es conocido también como barrio de Velluters (“vellut” es seda en valenciano por lo que “Velluters” equivale al oficio de artesanos de la seda). Esta zona de Valencia, perteneciente a la Ciutat Vella o casco histórico de la ciudad, se situó en un principio fuera de la antigua muralla árabe, pero con la construcción de la nueva muralla por orden del rey Pedro el Ceremonioso, a partir del año 1356 pasó a formar parte de la trama urbana de la ciudad.

La pujanza de la industria sedera en Valencia desde el siglo XV hasta mediados del siglo XIX, tiempo en el que este sector industrial inició su declive, ha dejado como legado edificios del calibre de la Lonja de la Seda, perteneciente al gótico civil y catalogado como Patrimonio de la Humanidad, o el Colegio del Arte Mayor de la Seda que ha recuperado su esplendor gracias a la rehabilitación integral promovida por la Fundación Hortensia Herrero. Al hilo de esta recuperación debemos señalar que, aprovechando la efeméride de los primeros veinte años de la Lonja de la Seda como Patrimonio de UNESCO, esta institución celebró en nuestra ciudad el segundo Encuentro Internacional del Programa UNESCO de la Ruta de la Seda, continuación de la reunión que mantuvo en nuestra ciudad el comité directivo de UNESCO durante la pasada edición de las Fallas. Esta estrecha relación de Valencia con UNESCO se ejemplifica en la designación de la capital del Turia como Ciudad de la Seda 2016, dentro de la estrategia destinada a equiparar Valencia a otras capitales de referencia en esta nueva Ruta de la Seda como Xian, Estambul, Samarcanda o Venecia.

El último paso dado para la reivindicación de este rico pasado histórico ha sido la presentación de la identidad de la Ruta de la Seda, realizada por el estudio Martínez Branding, al frente del cual se encuentra el veterano diseñador valenciano Juan Martínez, autor, por ejemplo, de las campañas gráficas de la feria Cevisama. Esta Ruta englobará edificios y monumentos como los citados Colegio del Arte Mayor de la Seda o Lonja de la Seda, además de otros de indudable valor como el Mercado Central o la Fábrica Garín, ubicada en la localidad de Moncada. La nueva identidad creada por Juan Martínez parte de un motivo floral entresacado de un espolín del siglo XVIII. En la fase de investigación para este trabajo, Martínez ha contado con la colaboración de la experta indumentarista María Victoria Liceras. La tipografía empleada por Juan Martínez se basa en tipografías históricas datadas en el s. XVI y que actualmente es posible admirar en la Lonja de la Seda.

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