Antonio Hernández Herrero es, en gran medida, un pionero en la industria turística española. A través de la innovación y la adaptación a los nuevos tiempos, la compañía de alquiler de vehículos que creó en 1974 se ha convertido en el mayor proveedor independiente de servicios de su categoría en toda España.

Sede SolmarSe puede decir que es una clásica historia de éxito.

Fundada por un matrimonio a principios del boom del turismo de masas, Solmar es una empresa que ha crecido desde unos humildes orígenes hasta convertirse en una compañía líder con casi 14.000 coches y presencia en aeropuertos y centros turísticos de todo el país.

“Empezamos con un popurrí de coches de segunda mano, la mayoría prestados por amigos”, recuerda Antonio.

Con una ecléctica mezcla de pequeños automóviles Seat y Fasa-Renault él y su mujer comenzaron responder a las necesidades de alquiler de coches de un mercado turístico en expansión en las bonitas localidades de Jávea y Denia.

“Fue un duro trabajo, pero a la vez un periodo que recuerdo con cariño. Poco a poco expandimos el negocio, reemplazando la cartera de coches viejos con nuevos vehículos y más tarde ampliando el abanico de turismos a disposición de los clientes”, añade.

A pesar de la crisis del petróleo, la empresa capeó el temporal, y con gran esfuerzo se creó un nombre y la reputación de compañía de confianza que ofrece un buen servicio.

Quienes visitaban la región les buscaban expresamente, convirtiéndose a veces en clientes fijos durante muchos años.

Antonio recuerda que “al principio la gente llegaba desde el aeropuerto en autobús y se instalaba en el resort, por lo que el alquiler de vehículos se limitaba a viajes de un día o pequeñas excursiones. Más tarde empezaban a alquilar a principios de sus vacaciones y devolvían los vehículos antes de marcharse. Poco a poco, eso contribuyó a un crecimiento firme en el sector”.

La adaptación como fórmula del éxito

Solmar logoLa fórmula del éxito de Antonio Hernández ha sido la flexibilidad, tanto a la hora de liderar nuevas formas de hacer las cosas como de adaptarse a unas condiciones cambiantes.

“Durante los años 70 y 80 el mercado cambió de forma gradual, conforme la gente empezó a depender más de tener un coche durante sus vacaciones y a esperar poder alquilar uno en el aeropuerto y dejarlo allí al marcharse a casa”, explica Antonio Hernández.

Esa necesidad se cubrió a través de una de las primeras empresas de alquiler de coches que facilitaba este tipo de sistema de recogida y devolución.

Puesto que la compañía no disponía de suficientes vehículos como para mantener un servicio permanente en el aeropuerto, organizaba muchos viajes hasta y desde la base de su empresa, en Jávea.

“El aeropuerto está en Alicante, así que puedes imaginar cuántos kilómetros hacíamos. A esto hay que añadir que los coches, por aquella época, sobre todo los más pequeños utilizados en alquiler, eran mucho más frágiles que ahora y necesitaban un rodaje de 1.000 km. Era como si nos pasáramos la vida conduciendo”, recuerda,

La mayor parte de este trabajo lo hacía la propia pareja, que más tarde empezó a competir en carreras de rally, con vehículos Ford Fiesta, Simca y Lancia Delta Integrale.

“De forma gradual creamos un sistema que permitía dejar las llaves para su recogida y posterior devolución en el aeropuerto y después establecimos nuestro propio puesto en el aeropuerto de Alicante, el primero de los muchos que tuvimos después”, añade.

Esto redujo la cantidad de vehículos en tránsito permanente y permitió a la empresa crecer con rapidez.

Su ejemplo fue imitado por competidores, pero a principios de los años 80 Solmar se había convertido en una empresa establecida y respetada en el sector. Conforme creció su flota de vehículos y la compañía estableció su presencia en los principales centros de la Costa Blanca y aeropuertos de todo el país, la firma Solmar se convirtió en una marca nacional, mucho más que local.

En la actualidad tanto empresarios como muchos de los propietarios de segundas residencias en la zona, además de turistas, figuran entre el abanico de clientes.

Nuevos retos

Solmar en sus primeros días“Al principio la mayor parte de nuestra flota estaba constituida por vehículos llamados C, como el Viejo Renault 5 o el Seat 900, pero hoy en día hay más variedad, incluidos coches grandes, remolques y descapotables”, señala el propietario de la empresa.

El mismo explica que “a los clientes alemanes no les gustan los vehículos de fabricación coreana, porque no confían en su seguridad, mientras que a los rusos les apasionan los deportivos y los descapotables de lujo”.

En 2008, impulsada por una amplia red en todo el país y por alianzas estratégicas con aeropuertos y grupos hoteleros, la empresa operaba con 14.000 vehículos.

“En los viejos tiempos se conducía el mismo coche durante 4 ó 5 años. En la actualidad su duración como coche de alquiler se reduce a 6-12 meses, así que se puede imaginar la inversión necesaria”, añade.

Por este motivo, las empresas de alquiler de coches dependen mucho de colaboraciones con bancos que les conceden facilidades financieras.

Todo el sector, incluido Solmar, resultó duramente afectado por la crisis bancaria posterior al crash financiero de finales de 2008.

“Habíamos pasado uno de nuestros mejores años y, como muchas otras empresas, necesitábamos reemplazar una buena parte de nuestra flota cuando los bancos de pronto parecieron desaparecer. En todos mis años de negocios no había visto nada similar. Se pasó de hipotecas generosas a una retirada total de los servicios, dejándonos completamente secos. Es algo que amenazó gravemente una industria sana y próspera”, añade.

Antonio Hernández, fiel a su naturaleza, superó el reto que afrontaba su empresa y que amenazaba con destruir todo aquello por lo que tan duramente y durante tanto tiempo había luchado.

Al encontrar fuentes externas de financiación, aseguró el futuro de su empresa, aunque para ello tuvo que pagar un alto precio: un plan personal por acciones en la compañía.

“Al menos eso nos permite volver a operar con normalidad. Los bancos también lo harán, aunque hemos empezado a negociar directamente con las ramas financieras de los principales fabricantes de vehículos, como Peugeot y Fiat, así que quizá pasemos a un sistema de leasing y a no ser ya no ser tan dependientes de los bancos en el futuro”, explica Antonio.

Por ahora, está feliz de hacer aquello de lo que disfruta (conducir con rectitud su empresa en aguas turbulentas, disfrutando a la vez de la vida en una zona del mundo especialmente agradable).

La pareja participó incluso en los mil kilómetros del circuito de Jarama, animados por su hijo Sergio, un conductor de carreras que ha participado en las series GP2 con Hamilton y Alguarsuari y por una hija que compitió en la Copa Hyundai.

Parece una pasión adecuada para una familia que ha creado una empresa famosa a través del omnipresente automovilismo.

www.solmar.es