Mientras otros países europeos luchan para gestionar sus servicios de tren, inadecuados, ineficientes y con fondos insuficientes, España avanza con rapidez en el desarrollo de su red AVE.
Hace ya algunos años que los viajeros están acostumbrados a poder viajar desde Madrid a Sevilla en sólo dos horas y media, pero en 2003 se completó otro tramo de la red que une Madrid con Zaragoza y otros tramos vinieron posteriormente. La red AVE ha tenido tanto éxito que amantes de los trenes de todo el mundo han venido a España para disfrutar por ellos mismos de la experiencia AVE .
La red se está expandiendo cada año más y dentro del 2010 será posible viajar de Valencia a Madrid en AVE y conectar con todos sus enlaces como Málaga o Sevilla. Falta confirmar la duración de algunos de los nuevos trayectos, pero teniendo en cuenta que el servicio de Barcelona a Sevilla tarda sólo 5 horas y media, es muy probable que el AVE, que se puede desplazar a 300km/h, reduzca considerablemente el tiempo empleado.
Viajar en AVE Club Class tiene el ‘desafortunado’ efecto de seducir a los viajeros y acostumbrarlos a niveles de comodidad que raramente se encuentran en otras redes ferroviarias europeas. Hace poco tiempo la lujosa revista americana Monocle Magazine, definió la red AVE como el mejor plan del año en desarrollo de trenes de primera clase y con la implantación de amplios y cómodos asientos así como la mejor cocina A L’Espagne, es fácil comprender el motivo.
El fenómeno AVE ha tenido tal éxito que estos trenes de alta velocidad, están desplazando a viajeros que previamente empleaban aviones; muchos están dejando los aeropuertos para concentrarse en las estaciones. También el secretario de transportes de Barack Obama, Ray LaHood, hace poco viajó en la red AVE para comprobar si los EE.UU. pueden emular esta visión de futuro española.
Giles Tremlett, autor del bestseller Ghosts of Spain, hace poco dijo en el periódico Britanico ‘The Guardian’: “Después de 18 años saltando de un aeropuerto español a otro, ahora tengo que confesar que soy un adicto al AVE. El caos de aeropuertos llenos de gente y fuera de las ciudades, como los de Madrid y de Barcelona, pasa a ser una pesadilla creciente a medida que aumenta la facilidad de coger un tren. El AVE ha devuelto el placer a la hora de viajar.”








