Durante el segundo semestre del 2007, el mercado inmobiliario español acusaba los primeros signos de la crisis financiera internacional aunque, en realidad, el sector llevaba sufriendo una declinación constante desde hacÃa tiempo. Este hecho no resulta sorprendente al considerar que se llevaba casi una década de crecimiento febril que concluyó en un caso clásico de mercado sobrecalentado en el cual constructores, compradores, vendedores, inversores y bancos se habÃan acostumbrado a unos volúmenes de compra y venta nunca vistos  y que resultarÃan ser totalmente insostenibles.
La crisis financiera y la consecuente recesión a nivel mundial eran de esperar y produjeron una fuerte caÃda en la venta de propiedades y en los precios tanto en España como en otros paÃses. Con un mercado sobrecalentado y, en especial, con un exceso de oferta de propiedades, España acusó más la crisis que la mayorÃa. La gallina de los huevos de oro de los últimos diez años sufrió la recesión más aguda, convirtiendo al año 2009 en uno de los más duros.
Las cifras de ventas
La deflación del valor del dinero en un mercado donde los compradores inteligentes pueden sacar buen provecho.
En comparación con el 2008, el año fue testigo de una bajada del 27 por ciento en las transacciones inmobiliarias con lo que el descenso total en relación al año 2007 – donde se vendieron 715.000 unidades – fue del 48 por ciento. Entrando en el año 2010 dicho descenso parece haberse detenido. Los niveles de ventas mensuales son de alrededor de 30.000, una cifra generalmente considerada como el vaciamiento del mercado. De ahora en adelante deberÃa haber un aumento gradual durante los próximos dos años, impulsado sobre todo por la revalorización del valor del dinero en un mercado donde los compradores inteligentes pueden sacar buen provecho.
Los precios de las propiedades
El impacto global sobre la propiedad inmobiliaria ha tenido como efecto una bajada de los precios que van desde un pequeño tanto por ciento a más del 50 por ciento en ejemplos más extremos. Las clasificadas como ventas difÃciles han recibido mucha atención, aunque representan sólo uno de muchos factores que se combinan para enturbiar la situación general del inmueble en España.
Como término medio, los precios han bajado alrededor de un 25 por ciento en comparación con el punto máximo alcanzado durante los años 2006/2007. Sin embargo, si se observan individualmente los diferentes mercados, los precios pueden variar considerablemente. La razón es que mientras una persona no tenga la absoluta necesidad de vender, puede continuar pidiendo un precio más alto, mientras que otra que tenga que vender muy urgentemente, pueda incluso sufrir una pérdida del valor real.
En general se puede observar lo siguiente; las propiedades en lugares poco atractivos, de mala construcción y en urbanizaciones poco cuidadas, acusan la mayor caÃda de la demanda, mientras que viviendas de calidad en buenas zonas han sabido mantener su mercado. Esto significa que todavÃa existe una importante demanda – si el producto es adecuado y el precio razonable. La demanda de inmuebles está creciendo de manera constante, ya que los inversores y usuarios finales están recuperando la confianza en el mercado inmobiliario español y dándose cuenta, de que ahora es un buen momento para invertir en futuras ganancias.








