Al final fue una impresionante victoria, pero seguro que aquellos que padezcan de los nervios no pudieron disfrutar al máximo de la Ryder Cup 2012.

Los aficionados al deporte que pudieron ver sin taparse los ojos el último día de competición presenciaron una de las mayores remontadas en la larga historia de este deporte. La actuación europea había sido hasta el momento paupérrima, casi cómica. Valga como ejemplo que Rory McIlroy leyó mal la hora de inicio en su teléfono móvil y casi se pierde el inicio de su duelo del domingo.

Con un marcador de 10-6 al comenzar el último día en el campo de golf de Medinah, al capitán del equipo europeo de la Ryder Cup, José María Olazábal, se le podría haber perdonado si hubiera creído que era imposible remontar tal desventaja. Muchos comentaristas deportivos americanos así lo creían también y se regocijaban en el dominio del equipo de casa, e incluso uno de ellos llegó a sugerir que la única forma de que los europeos lograran la victoria sería que unos alienígenas abdujeran al equipo americano.

Al final no hizo falta ninguna abducción extraterrestre, y los visitantes dominaron por completo la partida del domingo; Martin Kaymer, que había tenido hasta ese momento un año terrorífico, garantizó el retorno de la Ryder Cup a Europa al vencer a Steve Stricker. Atribuyó su victoria, muy deportivamente, a los consejos de Olazábal: “José María me dijo: “Necesitamos tu punto. No sé cómo lo vas a hacer, pero lo necesitamos.” Me gustan estas cosas. Fue muy directo. Así es como somos los alemanes. Por suerte, lo hice y conseguí el último putt.

Al final, solo quedaba que el italiano Francesco Molinari terminara de sellar la victoria europea en su duelo ante Tiger Woods, y garantizara que el nombre de José María Olazábal se recordara como el del capitán que llevó al equipo europeo de la Ryder Cup a su más brillante victoria fuera de casa. Aquel día, Olazábal parecía estar más sobrecogido por la emoción que con ganas de celebrarlo, y confesó que sus pensamientos estaban sobre todo con su amigo, Seve Ballesteros, que llevó al golf español a una nueva dimensión. “Todos los hombres mueren, pero no todos los hombres viven”, dijo en la ceremonia de clausura, en clara alusión a la reciente muerte de Ballesteros.

Tanto Ballesteros como Olazábal han hecho posible que el futuro del golf en España vaya a ser largo y saludable, con una nueva generación de jugadores destinados a relevar a la “vieja guardia”. El clima del país, las excelentes instalaciones y un interés generalmente alto en el deporte hacen posible que España pueda seguir nutriéndose de una amplia base de futuros jugadores de la Ryder Cup durante muchos años.

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Fotos: JIM WATSON/AFP/GettyImages, cortesía de www.rydercup.com/europe