Gesto de caballerosidadHubo un tiempo en el que la figura del caballero o gentleman se convirtió en el símbolo de la masculinidad por antonomasia. Y si tal personaje era hábil en la guerra, en los deportes y experto en seducir a las damas, pues mucho mejor. Pero existían una serie de características que definían a un caballero, gracias a las cuales este era enormemente respetado. Eran cualidades como los buenos modales, una sofisticada apariencia e inteligencia, un estricto código moral y una firme lealtad las que hacían del hombre un caballero. Uno podía confiar en un verdadero caballero, y a pesar de que era una figura refinada del ‘hombre real’, de ningún modo este confundía su rol, pero su carácter era fuerte, resuelto y gentil, además de respetuoso y atento hacia las mujeres.

La muerte de la figura del caballero

Por supuesto, tal representación era más un ideal que una realidad del día a día, pero fue una inspiración para muchos, especialmente para los jóvenes. En definitiva, la figura del caballero no se perdió debido a la reorganización del antiguo sistema de clases, sino que fue la llegada de la revolución social en la década de los sesenta la que contribuyó a su desaparición. Este cambio radical en las normas de la sociedad, sobre todo en cuanto a conducta social y sexual se refiere, sucedió repentinamente, alterando en el proceso los roles que tanto el hombre como la mujer habían representado durante tanto tiempo.

Escena de seducciónY así fue la llegada de una cultura joven que anunció el fin de esta figura. Pronto, la palabra caballero o gentleman dejó de tener una connotación positiva y, con el tiempo, casi desapareció del vocabulario. El verdadero concepto de ‘caballero’ quedó arraigado en una época pasada, sin ninguna trascendencia o atractivo en un entorno donde la emancipación de la mujer, la confusión del género masculino, los derechos de los homosexuales y otros cambios sociales progresaban con una fuerza innegable. Cada obstáculo salvado conducía rápidamente al siguiente. Para bien o para mal, esto dio como resultado una sociedad donde una parte significativa de los jóvenes parece haberse convertido en hedonistas desaliñados, de voluntad débil, con muy pocos o ningún objetivo en la vida, excepto satisfacer sus deseos inmediatos.

El atractivo del caballero

Naturalmente, no todo el mundo encaja en esta descripción, pero tampoco es tan disparatado decir que la población masculina está, actualmente, en un estado lamentable. Y por eso, en realidad, no es sorprendente que esté resurgiendo de las cenizas de la figura original del caballero una nueva generación. Probablemente, cansado de dedicar tanto tiempo, dinero y energía en conseguir un aspecto final desaliñado, el nuevo caballero está redescubriendo el estilo, los modales y el buen gusto.

Caballero modernoInspirándose en el pasado, este está disfrutando de un nuevo concepto de ropa a medida, dejando de lado la ropa demasiado ceñida o demasiado suelta, así como de la idea de parecer inteligente y más sofisticado. La ropa de deporte infantil ha sido reemplazada por zapatos elegantes y chaquetas, las pulseras y abalorios, por relojes buenos, y el pelo, meticulosamente despeinado, por cortes que son modernos, pero varoniles. Vestido de esta manera, su espalda parece haberse enderezado por sí misma. Sin embargo, la apariencia no lo es todo para un caballero, su recientemente adquirido amor propio se traduce también en un gran respeto y cortesía hacia los demás, en particular, hacia las mujeres de su vida.

Como resultado de esta tendencia, sastres y zapateros han experimentado un renacimiento, ahora sus clientes son capaces de ver más allá de las marcas conocidas y apreciar la calidad de los materiales, la artesanía y el placer de la ropa hecha a medida, adornada con un discreto monograma personalizado. La anticuada práctica de la confección a medida se ha combinado con cortes y diseños modernos, trajes entallados, zapatos y accesorios como los guantes de conducir en cuero que ahora proporcionan un medio para expresar no tanto el poder adquisitivo, sino el deseo de revivir el estilo, el comportamiento y los valores de la figura del caballero. Y gracias a ello, los hombres que han elegido seguir este camino, ahora tienen la sensación de tener un propósito y una meta que alcanzar.

Si algún hombre cambia y se convierte en un caballero de la noche a la mañana, podríamos creer que ha ganado la lotería o que se ha unido a la clase alta, pero realmente ser elegante, hablar mejor y tener una actitud más refinada hacia el resto cuesta mucho menos que todo esto. Al final del día, ser un caballero es una cuestión de cómo se siente uno en su interior y no su imagen, ya que el rasgo distintivo de un caballero es su carácter. Mientras que en el mundo actual no hay cabida para la mentalidad machista, el esnobismo, la hipocresía y la falsa cortesía, sí hay una gran necesidad de jóvenes determinados y ambiciosos que busquen su propia felicidad. En cuanto a las mujeres, ellas al igual que ellos solo pueden existir uno en virtud del otro, y, sin duda, el resurgimiento de esta conducta caballerosa será bien recibida por mujeres de todas las edades. Como la revista Modern Gentleman dice: “El estilo, los modales y el gusto nunca pasan de moda”.

Artículo publicado en la 9ª edición de Villae International Magazine, revista oficial de EREN – The European Real Estate Network. También puede leer la edición impresa online de Villae International Magazine (en inglés).