Oakwood Estate - Rhode IslandParafraseando el título de la conocida novela de John Irving Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra que dio pie a una estupenda película protagonizada por Michael Caine, Las normas de la casa de la sidra, en el caso de que la región estadounidense de Nueva Inglaterra estuviera regida por una monarquía, a buen seguro que Oakwood Estate sería una de las residencias escogidas por príncipes o reyes.

Esta impresionante mansión, erigida a mediados del s. XIX en el condado de Newport, Rhode Island, atesora historia y exclusividad, al haber sido residencia de figuras emblemáticas como Mary Alida Astor, hija de William Blackhouse Astor, prominente hombre de negocios en el s. XIX gracias a sus inversiones en propiedades y considerado en su tiempo como la persona más rica de Estados Unidos.

Elegante baño principalLos orígenes de los Astor, una de las sagas más representativas de la alta sociedad de la Costa Este durante los siglos XIX y XX, se encuentran radicados en Alemania, concretamente en la ciudad de Walldorf. John Jacob y George Astor, dos de los hijos de un humilde carnicero, decidieron a finales de 1700 emigrar a Inglaterra, donde hicieron fortuna como fabricantes de instrumentos musicales. Más tarde, John Jacob, en solitario, emprendería su viaje a Estados Unidos, pasando por Baltimore y decidiendo, finalmente, instalarse en Nueva York. Ya asentado en la Costa Este, John Jacob fundó una numerosa familia con ocho hijos entre los cuales se encontraba William Blackhouse Astor. La importancia de los Astor es tal que fueron conocidos en su tiempo como “los dueños de Nueva York” y su huella en esta ciudad se encuentra en barrios como Astoria, en Queens o el conocido hotel Waldorf-Astoria. Con el paso del tiempo, Oakwood Estate se ha convertido en uno de los inmuebles de lujo más emblemáticos de esta privilegiada zona de Estados Unidos.

Acogedora sala de estarPara comenzar a entender la importancia de esta propiedad debemos hacer hincapié en el terreno en que se asienta. Se trata de un amplio espacio de zonas verdes (dos hectáreas), primorosamente cuidado, en el que podemos encontrar árboles centenarios, estanques y fuentes ornamentales, un lago y una piscina rodeada de pizarra. Los amantes del deporte disponen de un impresionante listado de instalaciones en Oakwood Estate: desde un campo de croquet y una pista de tenis hasta un campo de golf de seis hoyos.

El área en el que se circunscribe la mansión de Oakwood Estate es tan sólo la antesala de lo que podemos encontrar una vez accedemos a esta propiedad a través de una puerta de hierro forjado. Un sendero flanqueado de árboles centenarios guía al visitante hasta esta finca de lujo que ha sido objeto, recientemente, de una reforma integral que ha permitido a Oakwood Estate recuperar todo su esplendor pasado.

Luminosa veranda con vistas al jardínEl interior de esta gran mansión (con 980 m2 de superficie construida) respira en sus 24 estancias lujo y clasicismo. Oakwood Estate alberga nueve dormitorios, algunos de los cuales gozan de amplios vestidores y baños de mármol y azulejos esmaltados. Entre los espacios interiores destaca el gran salón, heredero del antiguo salón de baile, el comedor con pinturas de motivos chinos, sala de proyección cinematográfica, sala de música presidida por una lámpara de araña Baccarat, un estudio y una sala de dibujo o una refinada cocina que hará las delicias de cualquier gourmet.

En pleno siglo XXI, Oakwood Estate retiene hoy en día, en sus jardines y aposentos, la dilatada trayectoria de una de las familias que han escrito la historia de la región de Nueva Inglaterra.