Al pensar en submarinos, automáticamente nos vienen a la venta los U-Boote alemanes o el USS Nautilus, el primer submarino nuclear del mundo y el primero que navegó por debajo del Polo Norte. Los auténticos aficionados conocerán también los submarinos soviéticos de la Guerra Fría, de imponente aspecto, las plataformas SLBM (Misil balístico lanzado desde submarino) americanas y los submarinos de misiles balísticos británicos e ingleses de las clases Vanguard y Triomphant, respectivamente.

Sin embargo, poca gente asocia a España con este tipo de tecnología, sobre todo la de última generación, ni sabe que el país está construyendo una serie de cuatro submarinos de segunda generación de la clase S-80, naves que cuando se comiencen a botar en 2013 serán algunos de los submarinos más avanzados y con mayor autonomía del mundo – particularmente entre los submarinos no nucleares al estilo de los que emplean las armadas de Alemania, Países Bajos, Italia y Japón.

Con el desarrollo de esta nueva clase, derivada de los Scorpène franceses, España no solo mejora enormemente su capacidad naval, sino que también muestra sus progresos tecnológicos a todo el mundo. El hecho de que estas naves sean las únicas no nucleares capaces de lanzar los famosos misiles de crucero Tomahawk indica también una estrecha conexión con los Estados Unidos.

Entre sus muchas características avanzadas se encuentra el sistema AIP, siglas en inglés para Propulsión Independiente de Aire, que sigue una ruta diferente a los submarinos de diseño francés de las clases anteriores y utiliza bioetanol como combustible, que se convierte en hidrógeno de gran pureza. El primer submarino está a punto de ser terminado en la factoría de Navantia en Cartagena, una ciudad con una orgullosa tradición naval que continúa hoy en día. Navantia es una importante sociedad pública destinada a la construcción naval militar, responsable tanto del desarrollo de estos avanzados buques como de las fragatas de última generación F-100 y del buque de asalto anfibio Juan Carlos I.

El valor que tienen estas naves para las exportaciones de industria y tecnología españolas es evidente, y seguramente otras armadas harán lo que hizo Tailandia cuando encargó a Navantia (anteriormente Bazán) la construcción del pequeño portaaviones HTMS Chakri Naruebet, basado en el portaaviones Príncipe de Asturias español. El hecho de que España se haya convertido en un país innovador en este sector no debería ser excesivamente sorprendente, considerando que el país es el responsable de la creación del primer submarino eléctrico del mundo, lanzado el 8 de septiembre de 1888, poco antes de que los franceses lanzaran una versión muy similar.

Al haber sido una vez el orgullo de la tecnología española, el submarino Peral ahora se exhibe orgulloso en el Paseo Alfonso XII, en el muelle del puerto de Cartagena, la ciudad donde se están construyendo los submarinos españoles de última generación.