Vista de la Alhambra desde el barrio del Albaícin en Granada

La Península Ibérica está decorada por magníficos monumentos, testigos mudos de hasta los más intrigantes capítulos de la historia europea. Uno de los episodios históricos más importantes del país fue la invasión morisca que comenzó en el año 711 con la llegada de Tariq y su ejército y la posterior Reconquista la cual culminó en el año 1492 al caer Granada.

Posteriormente España se convirtió en la nación que actualmente conocemos pero, durante siglos, el país era tierra fronteriza de reinos independientes y rivales que acabaron por unir sus fuerzas contra la invasión mora. Durante toda esta época los castillos jugaron un papel protagonista ya que ambos bandos protegían sus territorios con innumerables fortalezas.

Castillo de San Marcos, Puerto de Santa MaríaSe dice que durante estos siglos de luchas y batallas, se construyeron más de diez mil castillos. La mayoría de ellos se concentraron en Castilla y Andalucía, tomando diferentes formas; fortalezas isleñas y portuarias, castillos en la cima de las montañas, ciudades amuralladas e impresionantes bastiones militares. Ambos bandos fueron añadiendo innovaciones a dichas estructuras, las cuales se diferencian claramente en el estilo; los castillos del norte (cristianos) son más bien de una austeridad típica militar, mientras que los construidos por los moriscos son más refinados y delicados en su estilo.

Estos últimos resultaban más cómodos para vivir siendo además estéticamente más llamativos ya que muchos de ellos servían como palacios. Por desgracia se perdió en gran medida la exuberancia y los refinados detalles de la arquitectura morisca cuando éstos fueron finalmente expulsados del país al cabo de 7 largos siglos de luchas y disputas. Algunas de las fortalezas las adquirieron los vencedores – de hecho durante esta época fue cuando nació el famoso arte Mudéjar (estilo artístico que se desarrolla en los reinos cristianos de la Península Ibérica, pero que incorpora influencias del estilo hispano-musulmán), pero el final de la Reconquista también supuso el decline del castillo, un hecho que lamenta nada menos que el Don Quijote de Cervantes.

En la actualidad, España presume de poseer alrededor de 2500 fortalezas, tratándose quizás de una de las herencias culturales más ricas del mundo; desde ruinas rústicas y azotadas por el viento hasta los perfectamente preservados monumentos como el de la Alhambra o el resurgimiento tardío del castillo representado por las maravillas Renacentistas de Vélez Blanco y La Calahorra.

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