Aunque la mayorÃa de espectadores entienden los principios básicos de las competiciones de salto y campo a través, el tercer elemento de estos torneos que duran tres dÃÂas sigue pareciéndoles a muchos un misterio. La doma clásica es sin duda alguna un espectáculo de gran belleza pero son muy pocos los que saben entenderla y valorarla de forma genuina.

Existe una diferencia claramente establecida entre la doma de competición que puede verse en competiciones como los Juegos OlÃÂmpicos de verano y en eventos como el Badminton Horse Trials, y la doma clásica, caracterizada por lo que se conoce popularmente como ‘aires’ y realizada de forma magistral por caballos de raza lipizzana en Jerez, Viena y Johannesburgo.
La historia de la doma es larga y noble. La mayorÃa de expertos datan sus inicios en la Antigua Grecia y en el gran estratega militar Jenofonte, que escribió el libro De la Equitación, un tratado innovador sobre la doma de caballos.
La doma clásica ha evolucionado a lo largo de más de dos mil años y sus movimientos caracterÃsticos los han establecido grandes expertos a lo largo de los siglos. Además de las famosas escuelas de equitación en las que los caballos lipizzanos hipnotizan a las masas con movimientos deslumbrantes, la doma clásica también puede disfrutarse en las corridas de toros, en las que constituye un elemento fundamental.
La doma de competición se ha erigido como la prueba más evidente para evaluar el control de un jinete sobre su caballo. Los elementos clave de este deporte se estructuran a modo de pirámide, con ritmo y regularidad en la base, aspectos considerados como requisitos básicos entre caballo y jinete. Una vez se dominan, los futuros competidores deben alcanzar las fases de tranquilidad, contracción, impulso, rectitud y sumisión, la destreza más difÃcil.
Una pista estándar de doma de competición mide 20 metros por 60 y está dividida en 17 zonas, cada una de ellas marcada por una letra: alrededor del borde las letras A-K-E-H-C-M-B-F y en el centro D-L-X-I-G. Abundan los rumores sobre por qué se escogieron estas letras pero la explicación que se da con mayor frecuencia es que la caballerÃÂa alemana solÃÂa practicar la doma en un espacio de 20 x 60 metros entre sus barracones y que sobre la puerta de cada uno habÃÂa una de estas letras.
Sea cual sea su origen, la doma sigue siendo actualmente uno de los espectáculos de mayor belleza y grandiosidad del mundo de la equitación, incluso aunque para la mayorÃa de espectadores las normas y requisitos sigan siendo un misterio.








