(Segunda parte)
Por su condición de profesionales dedicados al mercado del lujo, José Martínez Medina y José Ribes Bas están directamente relacionados con elementos como el estilo, la calidad y el propio lujo, conceptos que forman parte del vocabulario que emplean en su actividad profesional diaria. ¿Pero cómo definen ellos estos conceptos? ¿Y cómo los persiguen? ¿Desear el lujo y la belleza es una frivolidad carente de sentido o nos aporta excelencia? Y en la práctica, ¿dónde se sitúa la línea que separa la forma de la función y en qué momento la opulencia acaba convirtiéndose en vulgaridad?
¿Cómo se manifiesta el lujo en vuestro ámbito?
JRB: en mi trabajo tratamos continuamente temas relacionados con el lujo, el confort, el estilo, la calidad e incluso el estatus, ya que estos factores son justamente los que distinguen las casas magníficas del resto de viviendas y les dan un valor añadido. Una casa da cobijo, sí, pero además esa casa dibuja el ambiente en el que vives, se convierte en tu espacio privado y es también el lugar en el que crecen tus hijos.
JMM: mira la casa en la que estamos. Su valor añadido lo da su ubicación privilegiada, ya que se halla en una amplia avenida con vistas increíbles a la emblemática Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Otra forma de lujo es la calidad de la construcción, el estatus de un edificio moderno en una zona privilegiada, el estilo refinado, el confort logrado mediante una larga lista de prestaciones modernas y el espacio que aporta una casa de 300m2 en medio de una ciudad cosmopolita. La suma de todos estos factores da como resultado un estilo de vida que puede describirse como lujoso, privilegiado, lleno de aspiraciones, etc.
El trabajo de un profesional como José Ribes consiste en encontrar una propiedad de este tipo para personas que buscan este estilo de vida. El mío, por mi parte, consiste en asesorarles en el diseño interior, en seleccionar los muebles y en conseguir hacer partícipe al cliente en el proyecto.
El placer de acertarlo se ve reflejado en el momento que ves como el cliente acepta y disfruta de su espacio asumiendo el papel de máximo protagonista de esa casa o de la oficina que ha sido pensada para él, de modo que los objetos que decoren este espacio se adapten a las necesidades y preferencias de sus propietarios. Sin duda alguna es un lujo de gran importancia, puesto que nuestra casa es nuestro pequeño rincón personal dentro del gran mundo en el que vivimos.

¿El lujo es también una sensación personal?
JMM: desde luego que lo es. El lujo es en cierto modo inaccesible para la mayoría de mortales. Por ejemplo, el lujo oriental ya no está únicamente al alcance de las grandes fortunas. Actualmente, este tipo de lujo está al alcance de todos y de cierta manera, la percepción personal ya no es la misma que transmitía hace cien años, precisamente por el hecho de ser más accesible a más gente.
Hace 40 años, conducir un Ford Mustang por el desierto de Arizona se convertía en un viaje de placer por tener aire acondicionado en el coche, algo que era un lujo. Dentro de unos años viajar al espacio exterior y dar la vuelta al mundo puede estar casi al alcance de cualquiera. ¿Os acordáis de los primeros teléfonos móviles que pesaban más de un kilogramo?
JRB: el lujo es una sensación personal pero tiene dos caras. Por una parte, el sentido innato del ‘buen’ gusto y del estilo y, por otra, la cultura adquirida a lo largo de la vida que va modelando nuestro sentido innato de belleza y calidad.
El deseo de mejorar nuestras circunstancias y nuestra propia vida es común a casi todo el mundo pero este viaje es válido sólo si es una opción personal. La elegancia de una persona es la vulgaridad de otra pero para darle un significado impregnado de estilo debe ser algo personal, el reflejo de uno mismo.
Yo lo veo como una combinación del interior y del exterior. Para crear nuestra propia visión e interpretación de elementos como el estilo, confort, elegancia, lujo, etc. necesitamos no sólo asimilar las influencias y conocimientos externos, sino también descubrir nuestras propias preferencias y gustos. Por tanto es un viaje en el que aprehendemos del mundo exterior y en el que también nosotros mismos acabamos conociéndonos mejor. Así que no es nada raro que el sentido del lujo que tiene una persona sea un reflejo de su personalidad.
Cuantas veces hemos dicho aquello de “la casa de mis sueños…” . Una persona que proyecta su vida desde esta ilusión, no improvisa, sabe lo que quiere y quiere esa casa. La casa refleja el concepto de belleza que cada persona tiene. Cuando una persona compra una casa, la elige para reflejar en su interior el concepto de belleza que la propia persona tiene. En primer lugar el comprador busca en el exterior de la casa lo que él tiene en su interior, en su mente. Pero también existen muchas influencias externas que condicionarán el resultado final una vez la persona haya combinado su sentido innato de la belleza y su cultura adquirida con el sentido que otras personas le dan al estilo y a la belleza.
Por último, tal y como dijo hace poco una de nuestras clientes que tiene su vivienda a la venta en Rimontgó, “una casa bonita te cambia la forma de vivir tu vida”.
Por lo que entiendo, es necesario tener el valor para defender nuestras convicciones y atrevernos a destacar como individuos. De lo contrario nos estaremos limitando a consumir y a seguir a los demás sin llegar a crear algo por nosotros mismos.
Los hay de aquellos que no desean entender nada, que se dejan llevar de forma servil por la modas y las tendencias, sin criterios claros y con dudas….
Otros, los que destacan, saben que lo contemporáneo es la suma del pasado y del futuro. Desde este punto de vista, el presente es el que les hace actuar acertadamente en las inversiones con futuro. Mientras que los que tienen la previsión y la seguridad necesarias para seguir adelante de forma independiente conciben nuevas ideas y destacan como individuos.
Este hecho se manifiesta no sólo en cuestiones relacionadas con el estilo y el buen gusto, sino en casi todos los ámbitos de la vida. La época actual está siendo especialmente cruda y en este momento sólo aquellos con iniciativa y coraje llegan a amasar una fortuna, ya sea en el ámbito financiero o de otro tipo. Hay personas tomando nuevas iniciativas, moviéndose en el mercado inmobiliario, invirtiendo sagazmente y persiguiendo sus sueños justo al mismo tiempo que otros viven momentos de incertidumbre. Aunque no todos tendrán éxito, sólo aquellos con ambición y entusiasmo que hoy miren hacia delante serán los que mañana escriban historias de éxito. A ellos se refería Oscar Wilde cuando afirmó que “…estamos todos en el mismo hoyo, pero algunos miran hacia abajo y otros miramos hacia las estrellas”
Algunas de las fotos de este artículo y la localización de este diálogo corresponden con las siguientes propiedades:
Casa en venta en Sedaví, Valencia.
Piso en Avenida de Francia, Valencia.
Consulte si lo desea la selección de casas de lujo por Rimontgó.










