A la hora de confeccionar las invitaciones para un evento muy especial, ya sea una boda, bautizo, comunión, o cualquier otro tipo de recepción, casi siempre recurrimos al clásico tarjetón color crema, con caligrafía en letra inglesa, y uno o varios pliegues, pero existen otras muchas posibilidades de anunciar ese evento tan señalado en nuestras vidas, convirtiendo la invitación en un regalo para aquel que lo recibe, dándole un sentido emocional añadido a lo que de otra manera se queda en un simple anuncio de convocatoria.
Las fundadoras de Alia Designs crearon su empresa después de buscar la invitación perfecta para una boda de su propia familia y comprobar que no tenían mucho donde elegir. Centraron su investigación en antiguas invitaciones que tanto maharajás como reyes habían utilizado para convocar a sus invitados y que habían perdurado en el tiempo. La utilización de sedas pintadas a mano con tintas de colores, brocados, incrustaciones de perlas y piedras preciosas, cordobanes, cajas de maderas ricas y flores exóticas, entre muchos de los lujosos elementos, les hizo plantearse diseñar la invitación que toda novia podría desear y que, con seguridad, iba a transmitir a sus invitados la alegría y la importancia de compartir aquel evento con ellos. Fue un éxito, por lo que más tarde decidieron crear Alia Designs.
Vivimos en un mundo en el que se ha perdido el arte de la correspondencia, tan apreciada en la antigüedad y con gran importancia a la hora de mantener relaciones sociales. Hoy la tecnología nos hace más fácil y sobre todo más rápido el poder comunicarnos, pero también es una forma de contacto mucho más fría. Ante la necesidad de transmitir una emoción, recurrir a este tipo de empresas en ocasiones especiales es todo un acierto, ya que en ellas la atención personalizada es el primer valor añadido y el mejor de los resultados nacerá de las entrevistas personales donde el intercambio de información será la clave.

En Alia Designs están acostumbrados a crear la invitación perfecta para casas reales, presidentes, políticos, grandes empresas, y cómo no, bodas, bautizos, y todo tipo de eventos sociales de gran envergadura, incluso cumpleaños. Es imprescindible ponerse en contacto con ellos con el tiempo suficiente para poder desarrollar la idea, confeccionarla y enviarla con el tiempo prudencial. En su confección, siempre manual, participarán artesanos que le darán ese toque único y apreciado por la clientela más exigente, lo que convertirá nuestra invitación en una obra de arte y en el mejor de los recuerdos una vez haya transcurrido el evento.






