Alice y Rebecca en ValenciaRastreamos la ciudad de Valencia y sus alrededores, buscando cosas emocionantes de las que informar, investigar algunos asuntos, entrevistar a personas y sumergirnos en la vida y el ritmo locales, pero cuando nos tropezamos con dos jóvenes chicas inglesas que viven y trabajan en Valencia, no pudimos dejar pasar la oportunidad de pedirles que nos comentaran sus impresiones sobre la ciudad…

Alice MacGregor, (20), de Liverpool

Llevo en Valencia algo maś de dos meses, y he disfrutado cada segundo de mi estancia. La ciudad es fantástica, y tiene tanto para ver y para hacer, ¡que apenas he tenido tiempo de descansar! Lo que más me impactó en primer lugar fue lo tranquilo de las gentes valencianas, en comparación con el bullicio de Madrid. Los valencianos parecen aprovechar al máximo cada segundo del día, quizá como efecto secundario de vivir tan cerca de la playa, o quizá sea por la forma de vida española en general, pero creo que este estilo de vida tranquilo es particularmente especial en Valencia, ya que la ciudad y sus gentes destilan una elegancia y finura que no tiene ninguna otra localidad urbana situada junto al mar.

También me fascina la arquitectura de Valencia. Hay una enorme mezcla de estilos y diseños, una sorpresa esperando al doblar cada esquina, desde los edificios medievales del centro hasta las mansiones y palacios barrocos alrededor de la Gran Vía, pasando por la estación de trenes y los mercados de estilo modernista y, por supuesto, las impresionantes estructuras vanguardistas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el recinto de la America’s Cup.

Obviamente, el tiempo también ha supuesto un plus; el cálido clima y la brisa marina son un agradable cambio en cuanto a lo habitual en un típico verano británico. Es fantástico pasar los fines de semana en la playa de Malvarrosa, empapándonos de la atmósfera festiva, ¡y también de algunos rayitos de sol!

Ejemplo de la arquitectura barroca de ValenciaRebecca Nobes, (20), de Essex

Tras casi cuatro semanas viviendo en Valencia, es fácil pensar que quizá ya habría visto la mayoría de lo que la ciudad ofrece, y sabría moverme bastante bien. Bueno, quien piense así se equivoca. Valencia parece tener tanto para ofrecer que cada vez que salgo veo algo nuevo, desde una tienda en la que nunca antes me había fijado, hasta otra callejuela que conduce a quién sabe dónde. He conseguido llenar todo mi tiempo libre en cada fin de semana, con cosas interesantes y variadas, desde visitar el Bioparc (por el que vale la pena pagar una entrada), hasta pasear por los Jardines del Túria. Por supuesto, ¡también he pasado bastante tiempo en la playa! Tengo que aprovecharlo al máximo; en Inglaterra no tenemos este clima.

Moverse por Valencia es muy fácil cuando sabes cómo funciona la red de autobuses. vale la pena conocer la línea para no terminar, como yo, al final del trayecto sin saber dónde estás. Acabé esperando a que el conductor se tomara su descanso y siguiera para llevarme a mi parada… está claro que en 3 semanas todavía no me muevo tan bien como pensaba que lo haría. Por suerte para mí, con mi aparentemente inexistente orientación, mi ruta de casa al trabajo se limita a atravesar una serie de líneas rectas, ¡pero por si acaso siempre llevo encima mi mapa!

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