La representativa Ciudad de las Artes y las Ciencias de ValenciaMuchos analistas y comentaristas financieros discuten amargamente acerca de las desgracias de la Eurozona, de España y de zonas como la Comunidad Valenciana. A la vez que sacuden sus cabezas con pena fingida, condenando de forma muy severa semejante locura, nos dicen que todo se ha hecho mal, citando ejemplos de faraónicas obras públicas, sedes de fastuosos eventos deportivos y culturales, y aeropuertos de nueva construcción sin usar, para ilustrar los excesos en gastos que produjo la época de crédito fácil… y la catástrofe que esto ha provocado desde entonces.

Todos estamos de acuerdo en que ha habido muchos excesos, que sin duda quedan tipificados, por ejemplo, en el innecesario aeropuerto de Castellón, pero mostrar esto como un problema únicamente español es engañar a todo el mundo. El “crédito fácil” que hizo que muchos perdieran el norte tuvo su origen en los grandes centros financieros de Londres y Nueva York, y se expandió para abarcar países como España, así que la mayoría de los problemas que tan alegremente describen estos analistas y comentaristas (generalmente de fuera de la Eurozona) podría perfectamente aplicarse a ellos mismos.

Además, todo esto surgió por una forma de crecimiento económico y una gran confianza inversionista que generó pingües beneficios mientras todo seguía subiendo. El problema no es tanto el hecho de que se invirtieran grandes cantidades de dinero en proyectos públicos y comerciales a gran escala, sino que se permitiera continuar esta espiral de inversiones compulsivas mucho más allá de su punto de saturación. De nuevo, España no es más que uno entre muchos países que han seguido lo que se ha descrito muchas veces como una sólida rama del capitalismo anglosajón.

Clydesdale AuditoriumEste sistema funcionaba muy bien, al menos mientras todo lo demás iba perfectamente y el crecimiento era constante, pero se vino abajo en cuanto la noria dejó de girar. España no inventó esta forma de capitalismo ni tampoco se la impuso a otros. Más bien, basó su crecimiento en ella y quedó tan encandilada por el crecimiento cimentado en el dinero inyectado de forma rápida que no supo ver a tiempo que se acercaba al abismo.

¿El huevo o la gallina?

Nunca solucionaremos el problema del huevo o la gallina, pero nos sirve para ilustrar la relación de causa-efecto que existe entre el crecimiento, los recursos que genera para financiar la inversión y el gasto, quienes a su vez vuelven a alimentar el crecimiento. Ahora que son tiempos difíciles y todos tenemos deudas, desde España y la Eurozona hasta Gran Bretaña, Japón y los Estados Unidos, es fácil mirar atrás y decir que proyectos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o la construcción de una marina completamente nueva para albergar la Copa América del 2007 fueron caprichos que supusieron un importante gasto público.

Edificio Gateshead SageSegún mi punto de vista, lo importante no es la inversión en si misma sino el por qué, cuando, dónde y cómo. A diferencia del aeropuerto de Castellón, que no tenía mucha razón de ser y que, en cualquier caso, comenzó a construirse demasiado tarde, Valencia se embarcó en el costoso proyecto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias para aprovechar al máximo un periodo de rápido crecimiento y utilizarlo para ayudar a convertir la ciudad en un punto de referencia. Eso fue exactamente lo que hizo, creando una imagen distintiva de Valencia que la hace reconocible en el mundo entero, al igual que ocurrió con otros proyectos realizados en Bilbao, Newcastle, Cardiff, Londres y Glasgow.

Como las Expos y eventos similares, la Copa América de 2007 fue un prestigioso proyecto que dotó a Valencia de unas excelentes instalaciones de nueva construcción, al igual que las mejoras en carreteras, trenes y otras infraestructuras iniciadas durante los años de bonanza proporcionan unos sólidos cimientos para un crecimiento futuro, reduciendo los costes de comunicación y transporte, mejorando la competitividad. Si no hubiese nada tangible que mostrar de toda esa inversión es cuando podríamos estar hablando de una corrupción y una vergüenza singulares, pero países como España han emergido de este periodo de crecimiento y préstamos con unos espléndidos hospitales, autopistas, parques, colegios, marinas, puertos, aeropuertos, trenes de alta velocidad e instalaciones culturales y unos impecables centros urbanos que atraen como un imán a visitantes, inversionistas y gente de negocios, lo que ha permitido que la ciudad de Valencia haya sido elegida como sede europea de organizaciones como Cessna Aviation o el Berklee College of Music, que casualmente se encuentra en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.