Hotel Palacio de Sal, BoliviaSi siempre había creído que el agua de la que se componen nuestros cuerpos era principalmente agua dulce, bien, en realidad no es así. Todas y cada una de las células de nuestro organismo es como un pequeño océano que contiene agua salada. ¿Alguna vez ha visto alguno de esos documentales sobre la vida salvaje en los que los elefantes viajan muchos kilómetros en busca de sal que puedan chupar?

Para todos aquellos que viven en un paisaje formado casi exclusivamente por sal, unos 25.000 millones de toneladas (tonelada arriba o abajo) que abarcan 10.500 kilómetros cuadrados, es difícil pasar de largo la importancia que puede tener la sal para los habitantes de la zona. Que se lo pregunten a los que viven en el Salar de Uyuni, en Bolivia.

Vivir sobre una superficie de arena de varios metros de grosor, rodeados por la mayor salina del mundo requiere de ingenio e imaginación. A pesar de que está en los Andes (a más de 3,5 km sobre el nivel del mar), estas salinas son tan lisas y reflectantes que son uno de los mejores lugares de la Tierra para calibrar los satélites que orbitan nuestro planeta. Con una variación de altura inferior a un metro en toda su superficie, este blanco paisaje en el que la tierra parece unirse al cielo es increíblemente bello.

Dormitorio hecho de salHay además un importante componente ecológico en esta frágil zona, y por ello la cooperativa que extrae la sal pone un cuidado extremo en hacerlo de forma sostenible. Las llanuras de sal contienen también más del 50% de las reservas de litio de todo el mundo, algo muy importante teniendo en cuenta el enorme uso que se hace de las baterías de litio en los “gadgets” y teléfonos de hoy en día. Ahora hay, además, una actividad económica mucho más inusual: el hotel Palacio de Sal.

Es fácil imaginar que la idea surgió de la siguiente forma:

P: ¿Es esta una zona de belleza natural e interés turístico?
R: Sí.

P: ¿Deberíamos construir un hotel?
R: Sí.

P: ¿De qué material deberíamos construirlo?
R: De sal, por supuesto.

P: ¿De sal?
R: Sí, de sal.

El hotel Palacio de Sal fue creado a partir de aproximadamente un millón de bloques de sal: sus paredes hechas de sal se mantienen gracias a un cemento hecho a partir de sal y agua; el tejado está hecho de sal; en el interior, incluso el bar, las mesas, las sillas, las esculturas, el revestimiento de los suelos y hasta la mesa de billar están hechos de… ¡sal! Tiene un aspecto realmente impresionante, aunque requiere de unas constantes tareas de mantenimiento: cada vez que llueve, es necesario añadir bloques nuevos para reforzar el exterior del edificio.

Interior del Palacio de Sal, BoliviaConstruido sobre unos sólidos cimientos, el hotel ofrece todas las instalaciones que cualquier viajero esperaría encontrar en un buen hotel, como saunas, jacuzzis y una piscina de agua salada (por supuesto).

Los visitantes describen el hotel Palacio de Sal como algo mágico. Pero recuerde la norma fundamental de la casa: no se debe chupar las paredes. Aunque, para ser honestos, ¿no sería lo primero que haríamos todos al llegar a la intimidad de nuestra propia habitación?