A diferencia del personaje literario creado por Sir Walter Scott, Ivanhoe, El Cid es una auténtica figura histórica en carne y hueso. que se convertiría en uno de los caballeros más venerados de España.

Se cree que nació en Vivar, un pequeño pueblecito situado cerca de la ciudad de Burgos. Rodrigo Díaz de Vivar, ‘El Cid’, es conocido en toda la nación española, pero sobre todo en Burgos, donde su estatua se alza orgullosa en el centro de la ciudad. Fue un miembro de la alta aristocracia, entrenado en el manejo de las armas y desde muy joven sirvió en la corte de Castilla, que en aquella época tenía su capital en Burgos.

Por ello, pronto se vio involucrado en las múltiples guerras que tuvieron lugar en la Península Ibérica en aquella época, y su
habilidad con las armas pronto le hizo destacar en las batallas que Sancho II sostuvo contra su hermano Alfonso VI. Se cree que fue entonces cuando se ganó el apelativo de ‘Campeador’, al ser un experto guerrero en batallas a campo abierto. Más tarde serviría al rey Alfonso VI de Castilla y se le conocería como El Cid.

El Cid serviría bien a su rey, conduciendo a sus ejércitos a múltiples victorias en sus campañas, pero Alfonso VI decidió desterrarle al excederse repeliendo una incursión andalusí. Durante un tiempo, prestó sus servicios en la taifa zaragozana y consiguió varias victorias, pero terminó reconciliándose con el rey Alfonso VI, ante la imperiosa necesidad de éste de contar con valiosos caudillos.

Sin embargo, tendría un nuevo desencuentro que le llevaría a ser un caudillo completamente independiente, y se embarcó a título personal en una empresa para convertirse en el señor de Valencia. El Cid vencería y capturaría a Berenguer Ramón II de Barcelona.

El futuro caudillo de Valencia seguiría cada vez más hacia el sur y conquistó ciudad tras ciudad, dirigiéndose hacia su destino definitivo: la rica ciudad de Valencia. En 1093 comenzó el asedio a la ciudad, y cuando la conquistó, el 17 de junio de 1094, ya había establecido una presencia considerable en la costa este española. A pesar de ser oficialmente un vasallo de Alfonso VI, El Cid fue en realidad un caudillo altamente independiente y poderoso. Además, para consolidar su soberanía, Ramón Berenguer III, sobrino de Berenguer Ramón II, se casó con una de las hijas del Cid, María.

Este valeroso guerrero fallecería cinco años después, en 1099. Su esposa Jimena consiguió defender la ciudad durante un tiempo, pero finalmente la abandonó, junto a su familia y la gente del Cid, en 1102 para dirigirse a Burgos, donde entraron con el cuerpo del Campeador caído y donde comenzó su leyenda, que tantos siglos ha durado. Hoy, los restos de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, descansan junto a los de su esposa Jimena en el crucero de la catedral de Burgos.

Hijo predilecto de Burgos, será siempre recordado como el héroe español por excelencia y por haber sido caudillo, aunque fuera por poco tiempo, de la ciudad de Valencia.

Notas:
El Cantar de Mío Cid es el más antiguo de la poesía épica castellana. Puede leerlo aquí.
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