PercebesNo es de extrañar que aquellos que no han querido probar nunca esta deliciosa delicatessen eviten este producto en las pescaderías de los mercados gallegos. Aunque los percebes tienen una apariencia extraña, son conocidos por hacer que los amantes del marisco se relaman ante un plato tan singular. Los que lo conocen dicen que tiene el sabor dulce de la langosta, y se sirven generalmente hervidos y muy calientes, regados, por supuesto, con un buen vaso o dos de Albariño, el vino local gallego.

Sin embargo, los percebes son muy difíciles de encontrar, ya que crecen en rocas que son continuamente golpeadas por el mar, por lo que Costa da Morte, una parte de la costa de Galicia azotada por fuertes temporales, es una zona muy prolífica en estos crustáceos que se esfuerzan por aferrarse tan precariamente a la orilla rocosa. Así que como pueden imaginar, extraerlos es un triunfo laudable de gran dificultad y valentía. Los pescadores que recogen estos percebes salvajes son llamados percebeiros y arriesgan sus vidas diariamente en la peligrosa búsqueda de ese crustáceo. Tras amarrar sus barcos cerca de las escarpadas rocas, los percebeiros bajan a estas, esquivando cuidadosamente las olas que podrían arrastrarlos fácilmente mientras recogen el marisco, convirtiéndose en una de las recolecciones más peligrosas.

La dificultad de conseguir esta exquisitez, junto con su popularidad entre los más sibaritas, se refleja en su precio, un plato puede llegar a costar 100€ en un restaurante. En un día bueno, un pescador hábil puede ganar bastante dinero por unas pocas horas de trabajo, lo cual explica  por qué están dispuestos a asumir tales riesgos. El hecho de que este marisco sea uno de los platos favoritos durante la Navidad en España supone otro importante reto para los percebeiros, ya que significa que tienen que enfrentarse a una de los peores condiciones climáticas para realizar una de las capturas más importantes del año. Así pues, la próxima vez que esté en Galicia y desee probar algo diferente, no dude en pedir un plato humeante de percebes para averiguar a qué se debe su popularidad.