Para muchos, los coches clásicos son un sueño, la cumbre de la gracia automovilÃstica y la perfección; son como la versión mecánica del arte. Estas obras artÃsticas móviles han capturado los corazones de coleccionistas, inversores y amantes de las carreras durante décadas, alcanzando cifras de muchos millones de dólares en prestigiosas casas de subastas donde los más raros y mejores automóviles han sido vendidos.
Para establecer su valor y crear un estÃmulo atractivo de venta, no solo se tienen en cuenta tanto la rareza como la belleza de un coche, condiciones de máxima importancia, sino también su origen probado. En otras palabras, hay que elegir solo aquellos modelos con una historia  probada y catalogada hasta la fecha, con todos los detalles de manutención y de restauración sufridos durante años. Por lo que, si un coche tiene un pedigrà de kilómetros en carretera, si venció importantes competiciones, si fue conducido por pilotos legendarios o si fue propiedad de personajes famosos, su valor empieza a obtener proporciones astronómicas.
Cuando se habla de cohes contemplando estos criterios, no hay otro mejor que el Ferrari 250 Testa Rossa del 1957. Un modelo famoso que revive en la réplica de los Ochenta. El Testa Rossa original es un coche con una reputación casi legendaria al que se añade un componente muy importante, la tentación. De hecho, este suntuoso coche despertó emociones tan fuertes que hace poco rompió el record mundial de venta, en la subasta anual de Ferrari Leggenda e Passione, en Maranello, alcanzando la cifra de12,4 millones de dólares.
Quizás es adecuado que este Ferrari rompa el record en el venerado terreno de la compañÃa de Maranello, donde RM Auction gestionó una subasta en la cual los postores se superaban unos a otros pujando más y más, haciendo el esfuerzo de asegurarse este suntuoso, negro, cabriolé de dos asientos que se encuentra entre los más deseados, y actualmente es el más caro, de todos los súper-coches clásicos.
Creditos de la foto: Darin Schnabel








