De orígenes humildes, Jorge Martínez – o Aspar, como más tarde le conocerían sus fans – iba a acabar por convertirse en una joya del motociclismo. Su destreza con las motos le convirtió en un icono deportivo a nivel nacional y en una apreciada figura del deporte a nivel internacional. Pero sus grandes logros no acaban aquí ya que demostró ser igual de influyente dentro y fuera del circuito, liderando a sus equipos a cosechar un éxito tras otro y jugando además un papel muy central en la creación del circuito de gran calidad en Valencia, región de donde procede.

Jorge Martínez AsparNacido en el pequeño pueblo de Alzira, una zona rodeada de campos de naranjos, pocos hubiesen apostado por que Jorge Martínez iba a acabar convirtiéndose en una estrella del motociclismo. En esta población, la mayoría de sus habitantes viven de la agricultura o la industria. Su padre no fue ninguna excepción, trabajando duro y muchas horas durante toda su vida. Ya desde una temprana edad, Jorge desarrolló una gran fascinación y talento por todo lo que tuviese que ver con la mecánica y la velocidad. Pero requeriría mucho tiempo y determinación hasta que llegó a hacerse un nombre.

Lo normal es que Jorge nunca hubiese entrado en contacto con un equipo profesional de motociclismo, pero, bendecido con una positiva actitud de “yo puedo”, empezó lavando motos en sus ratos libres lo que, ocasionalmente, le ofrecía la oportunidad de subirse y aprender a conducir. En nada, este joven talento controlaba motos que a chicos mucho más mayores que él les venían grandes. Con 15 años debutó en su primera competición –  falsificando para ello la firma de su padre para poder hacerse pasar por 16.

El nacimiento de un campeón

Nuestro joven emprendedor quedó en “alquilar” una Derbi por 2,000 pesetas – para un escolar de entonces eso equivalía a los ahorros de muchos meses. Cualquier daño o arañazo iba a tener que pagarla él y eso que en aquel momento Aspar no disponía de ningún dinero en caso de que se diese tal eventualidad. Decidido y con la verdadera pasión de un campeón, se lo jugó todo a una carta, enfrentando su talento novel contra la experiencia de los otros competidores. A pesar de todo encabezó la primera de las carreras y, seguramente, la hubiese acabado ganando si no llega a ser por una caída.

Aspar en ValenciaEl joven Aspar se recuperó de la caída y volvió a lanzarse a la pista, lo cual le valió acabar en segundo lugar. El importe ganado fue a parar íntegramente a reparar los daños producidos a la moto. Pero para Jorge eso era lo de menos, ya que esto significó el principio de mucho más. Después de ser propiamente “descubierto”, participó en varias competiciones junior al mismo tiempo que trabajaba. Pero llegó un momento en el que ambas actividades se volvieron incompatibles y Jorge tuvo que decidirse por una. “Para mí la decisión estaba clarísima,” comenta él mismo, “y me alegro de poder decir que nunca jamás miré atrás.”

En su primer año de competición quedó segundo en la categoría junior de 125cc. Posteriormente fue sumando más títulos en las categorías junior y en competiciones locales hasta por fin participar en los campeonatos de motociclismo del 82. A partir de este momento fue creciendo su reconocimiento internacional, no tan sólo como uno de los pilotos más famosos de la historia del motociclismo, sino también como uno de los pocos que ganó títulos tanto en la categoría de 80cc, como en la de 125cc. Los dos primeros años ganó experiencia participando en las carreras de 50cc, para que después se le abriesen las grandes puertas.

Innumerables triunfos

En 1984, Aspar debutó en la categoría de 80cc y ganó su primera victoria. Fue en el circuito de Assen en Holanda, del cual guarda muy buenos recuerdos y que pertenece a uno de sus circuitos favoritos. Siguió acumulando victorias hasta ganar su primer título en 1986, proeza que volvió a repetir en 1987 e incluso superó en 1988 al convertirse en el primer piloto en participar en dos mundiales a la vez; el de 80cc y el de 125cc.

Ese mismo año consiguió el récord de ganar 15 carreras en ambas categorías, dejando bien atrás a los que hasta entonces habían ido por delante de él y estableciéndose como uno de los mejores pilotos de carreras español de todos los tiempos. En 1992, a pesar de que todavía iba a la cabeza en la categoría de 125cc, era consciente de que algún día iba tener que dejar de competir. Teniendo en cuenta que quería continuar vinculado al deporte que tanto amaba, decidió crear su propio equipo, el cual rápidamente se convirtió en uno de los mejores de este deporte.

Jorge Martínez Aspar“Quise continuar en contacto con las carreras de motos,” dice Aspar, “pero también sentí la responsabilidad de querer devolver algo a este deporte que tanto había hecho por mí. Por esta razón decidí utilizar la experiencia y el conocimiento adquiridos durante los años  para poder ayudar a jóvenes talentos a optimizar su potencial.” Sus tiempos de gloria como piloto de motos estaban llegando a su fin, pero Jorge Martínez se centró en el futuro.

El equipo Aspar

Su último éxito lo cosechó en Argentina en 1994, pero incluso en 1997, el último año en el que compitió, aún seguía sumando puntos que le llevaron a finalizar en sexta posición. A partir de este momento se concentró aún más en su equipo y los resultados fueron espectaculares. El equipo estaba representado tanto en la categoría de 125cc (Equipo Bancaja Aspar), como en la de 250cc (Equipo Mapfre Aspar) participando ambos en los campeonatos nacionales y en el mundial, de este último recogieron las mieles en el 2006 cuando se trajeron a casa el título en la categoría de 125cc.

Ese mismo año, los pilotos Hector Faubel, Alvaro Bautista y Sergio Gadea, lograron en Turquía un histórico primer, segundo y tercer puesto. Bautista se declaró campeón y los equipos de Aspar cosecharon un total de 13 victorias. Al año siguiente conservaron el título gracias al húngaro Gabor Talmacsi y en el 2009 añadieron otro más a través de Julian Simon. Sus compañeros de equipo, Bradley Smith y Sergio Gadea, se quedaron en segundo y en quinto puesto respectivamente.

Sumando todos los triunfos, el resultado es una impresionante carrera. La vitrina de trofeos de los equipos de Aspar luce tres títulos mundiales, dos europeos, seis españoles y 69 Grandes Premios, convirtiéndole en uno de los mejores equipos del mundo. Aún así, el hombre que compitió junto a grandes como Rossi, Pedrosa y Capirossi, tenía también otras ambiciones. Desde hacía ya tiempo, su sueño era crear unas excelentes instalaciones en el área de Valencia, unas instalaciones que fuesen algo más que un simple circuito.

Aspar-Fe en el futuroTrabajando de cara al futuro

Una cosa es promocionar jóvenes talentos a través de un equipo profesional local. Aspar quería además construir un circuito de primera, que pudiese ser utilizado no sólo para competiciones internacionales, sino también para formar talentos locales desde la base. “Nos llevó muchos años de reuniones y propuestas hasta que convencimos al gobierno local de que apoyase incondicionalmente nuestro proyecto” cuenta Aspar, “pero al final lo conseguimos.”

Mostrando una determinación que tanto le había ayudado en la pista, les convenció de invertir en algo más que en un bonito circuito de carreras. “Al final estábamos hablando de alrededor de 75 millones de euros, pero el resultado ha sido unas instalaciones de prestigio internacional que atraen grandes eventos y constituyen un punto de referencia y de orgullo en la zona.” Efectivamente, el circuito Ricardo Tormo – bautizado así por el primer campeón mundial valenciano – es uno de  los mejores de su clase.

Todo el proyecto lleva la firma de Jorge Martínez: desde el diseño de primera calidad pasando por las instalaciones hasta su insistencia de no querer ponerle el nombre de Aspar al circuito, sino el de otro héroe local. Gracias a su perseverancia, también está en marcha un proyecto que apoyará a jóvenes talentos a través del deporte. Aspar ve también el importante componente social de su trabajo ya que tiene la convicción de que el deporte puede contrarrestar muchas de las influencias negativas de hoy en día y jugar un papel muy positivo en la vida de los jóvenes.

Cuando se le pregunta si le queda algo por hacer, el ganador en serie sonríe, “bueno, me encantaría fundar un museo del motor de competición en el circuito, pero también me gustaría formar parte de proyectos que apoyen a la gente de mi región a que estudien y desarrollen el recurso natural que poseemos – no tenemos petróleo, carbón ni otras riquezas naturales. El recurso natural que podemos ofrecer al mundo es nuestro potencial humano.” Muy simbólico de un hombre cuyo dinamismo nos sirve como inspiración a todos.

www.asparteam.com