Carrera de caballosLas competiciones ecuestres siempre han tenido un aire majestuoso, desde la doma de exhibición y el concurso de saltos hasta las carreras de caballos. Quizás sea por la asociación de la equitación con la caballerosidad y la caballería, quizás sea por el coste real del mantenimiento de estos elegantes animales y su noble linaje, pero ni la bulliciosa distracción de las apuestas consigue disminuir la tradición, la intensidad y la expectación que crea una carrera de caballos.

Es un mundo de caballos pura sangre criados y entrenados bajo exigentes niveles de atletismo, donde los entrenadores y sus alumnos son la sensación del momento y tienen la posibilidad de alcanzar la inmortalidad. Aquí los alumnos son tanto los caballos como los jockeys, estos últimos son tan dedicados y brillantes para alcanzar la cima como el animal, una máquina de músculos veloz y poderosa que simplemente necesita una mano experta que la engatuse y la dirija hacia la victoria.

Muy parecida a una carrera de coches orgánicos, sin ser una sorpresa, la carrera de caballos suscita el mismo sentimiento de emoción y euforia entre el gentío de espectadores, los más puristas amantes del deporte y la alta sociedad. Un pase de “acceso a todas las zonas” es tan codiciado como el de un Gran Premio, mientras la hospitalidad es incluso mejor. Ningún hipódromo que se precie está completo sin los restaurantes de lujo, bares y salones VIP propios de un hotel de cinco estrellas.

LOS CLÁSICOS

Desfile realDe todas las competiciones actuales, la carrera de calesas es la que más nos recuerda a las cuadrigas que se conducían en las arenas clásicas de Grecia, Babilonia, Egipto, Persia y Roma. En la actualidad se prefiere el estilo de los países nórdicos, el centro de Europa y Rusia, que también predomina en América del Norte y Australia. Algunos consideran como innatural el mantener el trote controlado y firme durante toda una carrera, pero requiere una gran habilidad y entrenamiento. El gran clásico de este género es el Grand Prix d’Amérique que tiene lugar en la pista de Vincennes cerca de París.

Este último es uno de los puntos fuertes de la sociedad de la capital francesa, dónde elegantes mujeres salen de limusinas y hombres aspirantes a playboy las recogen en sus deportivos, felices de sonreír a los paparazzi. Champán, ropa de alta costura y charlas triviales son los ingredientes esenciales de uno de los mayores eventos de la temporada, aunque uno de los más importantes de todos es el glamuroso Grand Prix de l’Arc de Triomphe que se celebra en el igualmente glamuroso Hipódromo de Longchamp. Esta carrera se celebró por primera vez en 1920 y actualmente es la tercera carrera más lujosa de este deporte. Y más importante aún, también está entre los clásicos más elegantes.

Situado cerca del Sena en el Bois de Boulogne, este escenario ha albergado a la realeza, la aristocracia y la alta sociedad desde mediados del siglo XIX, cuando el estilo de Manet y Degas capturaba la atmósfera en sus lienzos. Descrito como “no una pista, sino un monumento”, Longchamp y su Grand Prix representan el clásico de los clásicos del continente europeo, lo suficientemente grande como para competir con los mundialmente famosos clásicos de Reino Unido, lugar de nacimiento de las carreras de caballos modernas.

POMPA Y CEREMONIA

Espectadores elegantesEl más típico de todas ellas es el Grand National que se celebra en el Aintree Racecourse cerca de Liverpool. Su formato de carreras de obstáculos reproduce el estilo de carrera de campo a través propio de la caza y aunque no puede competir a nivel del formato de carreras lo hace a un nivel comercial. El Grand National conserva la pureza ecuestre y la vincula con sus orígenes de una forma única. El gran conjunto de las carreras más clásicas incluye el Derby Epsom, la Cheltenham Gold Cup y el Royal Ascot, que se remonta hasta el año 1711. También alberga el National Hunt Racing (carreras de obstáculos), aunque se le asocia más con el Royal Ascot, rememorando las imágenes de los monarcas llegando con sus carruajes al lujoso emplazamiento, las elegantes señoras con elaborados atuendos deportivos en la cabeza y los caballeros con sombreros de copa mirando alrededor de la pista, tomando champán y actuando como personas sofisticadas.

Tradición, pompa y ceremonia todavía predominan en Ascot y, a pesar de que Newmarket, se considera oficialmente el hogar de las carreras inglesas – y la cría de caballos –, es este hipódromo situado no muy lejos del Castillo Windsor el que captura la atención mundial de este elegante acontecimiento.

La carrera más simbólica dentro del mundo de la equitación es el Derby de Kentucky, que tiene lugar el primer sábado de mayo en Churchill Downs en Louisville, Kentucky. Situado en pleno corazón del campo de crianza de caballos americano y que, al igual que la Ascot Week, es el punto álgido del festival que en este caso dura unas dos semanas. Donde Longchamp cuenta con su arquitectura moderna y Ascot ha sufrido una modernización impresionante y una ampliación de sus instalaciones, el Derby de Kentucky, como parte de su encanto, mantiene el maravilloso estilo clásico de su pista de Churchill Downs.

Churchill DownsInaugurada poco después de la Guerra Civil, el ritual es tan antiguo como América e incluye señoras y señores bebiendo julepes de menta y vestidos acorde con su entorno clásico. En Churchill Downs, los dos kilómetros de pista no están cubiertos de hierba si no por una fina y bien cuidada arena que proporciona el telón perfecto para lo que los americanos llaman “el deporte de dos minutos más emocionante”. La tradición es una vez más el centro de todo, con la elegancia y la caballerosidad del Viejo Sur volviendo brevemente a la vida durante el Derby de Kentucky, demostrando que como todos los eventos caracterizados por la tradición, las carreras de caballos son tanto un deporte como un evento social.

Artículo publicado en la 9ª edición de Villae International Magazine, revista oficial de EREN – The European Real Estate Network. También puede leer la edición impresa online de Villae International Magazine (en inglés).