Tramontana, deportivo español hecho por encargoAl pensar en los “Super Cars” anteriores a la Segunda Guerra Mundial, máquinas como Bentley, Bugatti y Auto Union acuden enseguida a la mente. Desde entonces, este segmento ha estado dominado por los italianos, inundándonos con testosterona automovilística de la mano de Ferrari y Lamborghini, aunque en los últimos años otros fabricantes británicos de menor tamaño como McLaren y Noble se han labrado un nombre también.

En esta era hemos presenciado también el retorno de Bugatti y el ascenso de los ultra-exclusivos “super cars” suecos (Koenigsegg) y holandeses (Spyker), pero aparte del antiguo equivalente de Rolls Royce, Hispano Suiza, y un breve coqueteo con este tipo de coches por parte de Pegaso en los años 50, España nunca se había adentrado de lleno en el sector de los “super cars”. Hasta ahora.

Quizá más cercano a la categoría de micro-fabricante que representa Noble que a la Scuderia Ferrari, Advanced Design Tramontana es un joven pero serio fabricante de coches deportivos ultra-rápidos, ultra-avanzados tecnológicamente y, claro, extremadamente caros. Desde una pequeña fábrica en Palau de Santa Eulalia en Gerona, al norte de Barcelona, esta firma de ingeniería automotriz altamente especializada comenzó a diseñar y elaborar unas exquisitas y modernas máquinas deportivas en 2007.

Nuevo coche de carreras de TramontanaCon una producción por encargo limitada a apenas unas pocas decenas al año, esta es una obra de arte hecha con cariño que ha creado una auténtica bestia deportiva. Con uno o dos asientos, el ligerísimo Tramontana, hecho de aluminio y fibra de carbono, utiliza un motor Mercedes de 12 cilindros en V y 5,5 litros de 710 caballos para impulsarlo hasta una velocidad de 325 km/h. La adherencia en carretera es similar a la del pegamento, el ruido del motor realmente terrible (o estimulante) y tiene tal aceleración que le hace, seguramente, no ser apto para gente con tupé.

Va de 0 a 100 en poco más de tres segundos, y el hecho de que los dos asientos se alineen de forma vertical resalta aún más la sensación de ser un piloto en vez de un conductor, creando una impresión general tan deportiva que el Tramontana podría casi situarse en la parrilla junto a los bólidos de F1. Siendo, por supuesto, un juguete para chicos y chicas muy adinerados, también muestra el hecho de que lo mejor de España puede equipararse cada vez más con lo mejor del mundo en términos de productos de lujo, alta tecnología y hechos por encargo.