Para muchas mujeres, y también cada vez para más hombres, la moda es mucho más que simplemente ropa. Implica mucho más que limitarse a elegir un vestuario apropiado. Al igual que muchas de las cosas que anhelamos y a las que aspiramos, tales como un coche rápido o la casa de nuestros sueños, se trata de algo que nos hace sentir bien.

Pero existe una clara diferencia: dime cómo vistes y te diré cómo eres. Y es que lo que nos ponemos y la manera en la que lo llevamos influye enormemente en cómo nos ven los demás y en cómo nos sentimos nosotros mismos. Cuidar nuestro aspecto y llevar un vestuario apropiado y elegante hace que nos sintamos cómodos, atractivos, seguros y a la moda. Sin hacer muchas interpretaciones al respecto, esta es la sensación de bienestar que puede aportarnos el sentirnos bien en nuestra (segunda) piel.

Begoña Buqué es una mujer que entiende los impulsos humanos que guían la moda. Cuando era una niña ya disfrutaba en su lugar favorito, la boutique que su madre tenía en Valencia, rodeada de todo un universo de telas, colores, texturas y motivos. “Era un mundo de posibilidades infinitas en el que a la imaginación le sigue la forma y donde los sentidos se alimentan del tacto y el aspecto de los distintos materiales”.

Alta costura en la jungla

Visto el interés que tenía, no es de extrañar que hubiera seguido los pasos de su madre o que hubiera pasado a formar parte de los aspirantes que se matriculan en una escuela de diseño. Sin embargo, la naturaleza aventurera de Begoña pudo más que todo ello y la llevó a viajar a la jungla guatemalteca, donde se le ocurrió la idea de abrir una fábrica textil especializada. Cuando aún no tenía ni treinta años, ella y su marido lograron crear con éxito una marca con sede en Guatemala que posteriormente tendría una buena acogida en el mercado europeo gracias a marcas similares a ella, Natura y Pepe Jeans.

“Queríamos recuperar todos esos productos artesanales que ya no existen en Europa”, afirma Begoña, “pero a la vez hacerle llegar a la gente el colorido, el diseño y las ganas de vivir que los latinoamericanos transmiten de forma tan familiar con su música, sus gestos y en este caso con su indumentaria”. Con la exitosa apertura de una empresa bajo unas condiciones difíciles en un país del Tercer Mundo, Begoña y su socio no sólo consiguieron generar empleo para una pequeña comunidad, sino también abrir una escuela y un centro de día en el poblado.

Cuando aún no había cumplido los treinta, decidió volver a casa y hacer llegar directamente al público español la temática latinoamericana abriendo dos tiendas, Puerto Limón y Playa Limón, ambas en la localidad turística de Jávea. Siguió colaborando con proveedores de Costa Rica y Guatemala y demostró que tenía talento, ya que diseñó colecciones de gran éxito y logró una clientela fiel. “Incluso llegamos a sugerir ciertas líneas y estilos de producto a nuestros proveedores y resultó gratificante comprobar que nos escucharon y produjeron muchas de estas ideas”.

Un nuevo tipo de terapia ‘al por menor’

De este modo, una vez generada la confianza y dado que empezaba a sentir nostalgia por Valencia, Begoña volvió a la ciudad e inauguró las boutiques Siete Mares en una importante zona comercial en la que se hizo conocida y donde se forjó una clientela muy fiel. “Viajo mucho: Milán, París, Barcelona, Nueva York… Me encanta, es como llevar a un niño a una tienda de golosinas, pero la verdad es que también es un trabajo muy duro porque en muy poco tiempo tienes que ver millones de artículos y tener gran capacidad de decisión estando bajo una presión considerable. Si te equivocas, puedes desbaratar toda una temporada y quedarte a las puertas de la ruina… Estas colecciones no son en absoluto baratas”.

Su éxito a la hora de escoger ‘lo correcto’ ha sido tal que sus clientes han empezado a pedirle que traiga colecciones enteras. “Soy como una personal shopper,” afirma Begoña entre risas, aunque sabe que esto hace aumentar la presión. “Pero no me importa. Entra dentro de mi filosofía. Muchas mujeres optan por comprar ropa cuando se sienten tristes para así animarse y aumentar la confianza en ellas mismas. Sería muy fácil aprovechar esa ocasión para venderles lo que quiero. Pero a mis empleados siempre les digo que esa no es la mejor forma de establecer relaciones duraderas y conseguir la fidelidad del cliente. Si cuidamos a la persona y somos honestos a la hora de aconsejarle en lugar de limitarnos a venderle ropa, esta persona acabará sintiéndose bien por dentro y por fuera”.

Esta es la filosofía que la ha llevado al éxito y sobre la que se basa la última empresa que ha fundado. “La crisis financiera y todo lo relacionado con la adicción al materialismo sin sentido ha creado una especie de círculo vicioso. Por una parte la gente está desanimada porque la situación es difícil pero por otra tampoco están seguros de que quieran volver a la época en la que gastaban sin sentido porque ése fue el origen de esta situación. Cada uno debe encontrar su propio equilibrio pero lo que yo he querido ha sido crear una experiencia con la que la gente vuelva a pasarlo bien cuando compra; que deje de ser un consumismo voraz y que consista en descubrir artículos poco corrientes que no se encuentran en cualquier  tienda”.

Siguiendo un concepto único que ya existe en París y en Milán, Begoña tiene en mente una ‘tienda dentro de una tienda’, un lugar en el que la boutique de moda sea el eje central pero que existan otras colecciones, tales como accesorios o elementos decorativos, que compartan la frescura y la pasión por el diseño como denominador común. “También he tenido en cuenta a los pobres maridos y novios que tienen que ir de tienda en tienda y que se sienten fuera de lugar. Hay pocas tiendas que se preocupen por ellos, así que hemos hecho que ir de compras sea cosa de dos. Tenemos colecciones pensadas tanto para hombres como para mujeres, así como una cafetería donde pueden descansar un poco cuando la situación se complica. A eso yo lo llamo ‘terapia al por menor’”.

Con su habitual energía, su entusiasmo y con el motor que hace mover este proyecto, no sería de extrañar que Begoña Buqué animara el sector español de venta al por menor introduciendo un nuevo concepto. Y de hecho no sería la primera vez.