A pesar de su imponente elegancia, la doma apenas se asemeja a un deporte moderno. La imagen que más a menudo evocamos es la de un jinete que ejerce un control total sobre su caballo.
Si bien es un espectáculo para disfrutar por su belleza, hasta ahora ha tendido a atraer a un grupo sólido de expertos capaces de analizar y evaluar cada movimiento del caballo y de su jinete. Lo que siempre se ha echado de menos en este deporte es un público más general.
En estos últimos años los eventos relacionados con el esquà se han extendido para despertar en el espectador ocasional más interés y atractivo, y nuevas disciplinas como la variedad mogul y el snowboard han pasado a competirse de forma oficial. Estas iniciativas han conseguido el efecto rejuvenecedor esperado. De forma similar, la doma ha experimentado la necesidad de renovar las raÃces clásicas y acercarse a la modernidad.
La doma de estilo libre se está haciendo cada vez más popular. La Kür (doma con música), que se vio por primera vez en el campeonato Goodwood Concours de Dressage International en 1979, ha cautivado al mundo ecuestre y ha adquirido cada vez mayor popularidad. Aunque esta nueva disciplina precisa de la gran técnica y precisión propias de la doma clásica, la música es un aspecto que la ha acercado a un público más amplio.
La Kür se califica de forma distinta a la doma tradicional y se presta especial atención a dos aspectos clave: el técnico y el artÃstico. Existen una serie de movimientos y pasos obligatorios, aunque el artista puede organizarlos libremente y adaptarlos a su estilo.
La Kür forma parte ya de la competición de doma de los Juegos OlÃmpicos y de los Juegos Ecuestres Mundiales. Algunas empresas se han especializado incluso en producir discos especÃficamente para eventos de doma con música, dado que los movimientos, al igual que los componentes de una figura en el patinaje, precisan de una mezcla de tempos. Se necesitan un mÃnimo de tres para acompañar el paso, el trote y el medio galope. También es importante hacer coincidir la música con los movimientos del caballo más que a la inversa.
Los mejores programas de estilo libre son aquellos que combinan la belleza y la seriedad de la doma clásica de competición con el sentido del humor. Sin embargo, esta calidad desenfadada puede ensombrecer el duro trabajo que implica conseguir la conexión exacta entre el caballo y el jinete. Al igual que el ballet, la Kür es mucho más difÃcil de lo que un espectador medio pueda imaginar.






