Tanto si está diseñando villas privadas en Jávea, viviendas de protección oficial o importantes edificios públicos y comerciales en Valencia, la principal preocupación de Ignacio Carbonell es siempre la creación de espacios que optimizan los recursos disponibles y añaden valor al edificio en cuestión.

“Los factores espaciales son de especial importancia para mí,” admite el arquitecto, muy respetado y querido por amigos y colegas. “Para mí el uso o manipulación del espacio es lo que define el estilo y es central para la disciplina de la arquitectura.” Todo empieza con el lugar, es la génesis desde donde emana cada proyecto.

Ignacio estudia la topografía, la orientación, los alrededores, las vistas e incluso la geología del suelo para definir las características específicas de cada proyecto. “El próximo paso es entender a la perfección qué es lo que quiere el cliente – su modo de vida, de trabajar o de utilizar el espacio. Créeme, es mucho más fácil trabajar con clientes que saben exactamente lo que quieren, independientemente de lo exigente que sean, que con aquellos que no tienen una perspectiva definida.”

Amante de las líneas puras y modernas, Ignacio también se siente cómodo trabajando con complicados proyectos de restauración de centros históricos europeos. “Uno de los primeros trabajos que llevé a cabo al terminar la carrera fue la restauración de un edifico clásico del Barrio del Carmen, en el casco antiguo de Valencia. Me dio una cierta popularidad, lo cual no viene nada mal cuando eres un joven arquitecto que se encuentra en sus comienzos.”

Según Carbonell, los arquitectos se encuentran en su mejor etapa al llegar a los cincuenta, cuando amaina el ego y el ansia de experimentar. A esto se le junta la experiencia y una cierta sabiduría. “Un poco como un artista o escritor que vuelve a sus orígenes y empieza a pensar en términos de un lenguaje estético más puro,” dice el hombre que cree que un proyecto arquitectónico debe ser posible de definirse en pocas palabras.

“Cuando se trata de la restauración de un edificio antiguo, pienso que es importante no sólo el respetar la integridad del edificio y tratar de devolverle su antigua gloria, sino también lo es el recapturar su esencia original que puede haber palidecido después de décadas de uso.“

Encontrando espacios que crean belleza

Proyectos de nueva construcción, lejos de las complicaciones que supone la restauración, permiten al arquitecto tener más libertad de expresión y, como dice Carbonell, a manipular el espacio. “Naturalmente, dichos proyectos no están exentos de complicaciones pero, cuando el concepto es bueno, los proyectos modernos te ofrecen más libertad de acción.” Ejemplos de ello son sus villas de inspiración modernista, prácticas y adaptadas al medio, seguido de una mezcla de conceptos estéticos y espaciales que se realzan mutuamente.

“Me encanta la manera como profesionales de la talla de Frank Lloyd Wright transportaron el exterior al interior, desdibujando las rígidas fronteras que había entre los espacios; entre casa y jardín. En mis casas intento extender el interior a través de una terraza o de un patio, al mismo tiempo que aprovecho al máximo la luz natural y aproximo la naturaleza gracias a excelentes vistas y a la ubicación.” Es posible que éstas no sean técnicas exclusivas de Ignacio Carbonell, pero siempre se trata de cómo se hace uso de las herramientas de la arquitectura. Carbonell hace excelente uso de éstas a la vez que aporta pinceladas tan sencillas como geniales.